Análisis
de la Idea de Negocio
(y III)
En segundo lugar describiremos cuáles son los objetivos perseguidos
por nuestro proyecto. Si no sabemos qué perseguimos nunca sabremos si
hemos tenido éxito. Si pretendemos tener una multinacional, hay que
decirlo. Si pretendemos tener un puesto de trabajo bien pagado de por
vida, hay que decirlo. Si queremos tener una web "famosa" sin importarnos
si se convierte en negocio, hay que decirlo. Si nuestra idea consiste
en vender más adelante a un tercero el negocio hay que decirlo, etc.
Tal vez nosotros sepamos qué queremos de nuestro proyecto (aunque no
siempre es así), pero tal vez no sepamos qué esperan nuestros futuros
socios (o tal vez ellos tampoco lo sepan). Clarificar las expectativas
lo antes posible es una buena manera de evitar posterior malentendidos
o discusiones que den al traste con el proyecto después de haber invertido
mucho dinero y esfuerzo. Al escribir los objetivos que acompañan al
negocio en sí y discutirlos, los emprendedores aumentarán en su autoconocimiento
y sabrán porqué toman determinadas decisiones de determinada manera.
Cuánto más se profundice en este aspecto mejor. La tendencia a obviar
este punto y lanzarse a los detalles de los números y los planes de
marketing del negocio en sí es muy fuerte (lo que en realidad esconde
un temor inconsciente a afrontar este otro punto). Las sorpresas posteriores
son muy delicadas y casi siempre fatales.
De
nuevo, una cosa es decir:
"Venderemos pizzas en todos los rincones de la ciudad y, cuando seamos
más conocidos, abriremos centros en otras ciudades."
y
otra cosa es decir:
"Nuestro negocio se centrará en servir a los clientes de nuestra ciudad.
Sin embargo, contemplamos la posibilidad de expandirnos por medio de
franquicias a otras ciudades pero buscando el apoyo de otros emprendedores.
Esta opción de expansión no es prioritaria pues nos centraremos en la
calidad antes que en la cantidad".
El estudio combinado de la idea de negocio con los objetivos perseguidos,
más allá del lacónico "obtener beneficios", ya da una mejor idea de
lo que se piensa hacer en realidad y del porqué se piensa hacer. Incluso
es perfectamente legítimo aceptar que los beneficios no son tan importantes
como garantizar un buen sueldo a los miembros del equipo emprendedor.
Pero teniéndolo claro desde el principio.
Finalmente, es un buen momento para dedicarnos a realizar un primer
análisis de riesgos. El verdadero emprendedor no es un kamikaze que
persigue su idea a cualquier precio. Es alguien que asume riesgos calculados.
Calcular esos riesgos es lo que haremos en el resto del plan de empresa,
pero saber cuáles son esos riesgos es algo que debemos poner sobre la
mesa en este momento.
Esto no significa que debamos esperar a tener identificados todos los
riesgos posibles para nuestro futuro negocio en este momento. A medida
que profundicemos en los distintos "subplanes" podremos volver aquí
para anotar nuevos riesgos o relativizar los anteriores. En el modelo
de la Guía hay unos cuántos tipos de riesgos sobre los que reflexionar,
a saber: comerciales (¿podremos vender el servicio?, ¿hay suficientes
clientes?, etc), tecnológicos (¿podremos mantener el ritmo de cambio
tecnológico?, ¿habrá un cambio importante de tecnología?, etc.) financieros
(¿podremos resistir el crecimiento esperado?, ¿podemos aguantar una
recesión o una guerra de precios?, etc.) sociales (¿estamos ante una
tendencia que apoye nuestra idea o ante una moda pasajera?, ¿cambiarán
los hábitos de nuestros clientes?, etc.) legales (¿hay patentes o leyes
que debamos tener en cuenta?, ¿podemos operar en todos los países que
necesitamos para ser viables?, etc).
No bastará con identificar estos riesgos sino que habrá que tener una
respuesta preparada ante su eventual confirmación. Aunque nuestra respuesta
consista incluso en liquidar el negocio, en el caso de que se den estas
condiciones sabremos cómo actuar o cómo no seguir actuando.
De nuevo vemos que el objetivo de realizar el Plan de Empresa no consiste
en "sacar un 10" en estos temas ni demostrar que sabemos hacer un bonito
y completo Plan de Empresa. (Nadie puede predecir totalmente los riesgos
que deberemos afrontar, ni todos los riesgos deben ser considerados,
p.e. una guerra que dé al traste con la economía del país.). Pero no
hay ninguna duda de que haberse "entrenado" en el análisis de estos
riesgos nos deja mejor preparados para afrontarlos cuando surjan. Este
es el objetivo de fondo de todo este trabajo.
Dónde
estamos
Después de garabatear, pasar a limpio, corregir y repasar varias veces
nuestro análisis de la idea de negocio ya tenemos una primera versión
que podemos incorporar "oficialmente" a nuestro plan de empresa (con
la idea, claro, de seguir escribiendo encima tantas veces como se nos
parezca conveniente).
En estos momentos, cualquier extraño que lea nuestra versión del análisis
de la idea de negocio deberá reaccionar de algún modo, ya sea interesándose
y haciendo más preguntas, sonriendo maliciosamente o haciendo una mueca
de duda, etc. Lo importante es que ya podemos comunicar nuestra idea
a terceros (detalle importante si se trata de obtener su dinero o su
tiempo), ya podemos recibir su feedback y nosotros mismos podemos "releernos"
regularmente para tener claro donde nos estamos metiendo.
Artículo cedido por: Odisea
Web