El
entorno (y II)
Los proveedores
Que los clientes son decisivos para una nueva empresa es algo que ya
sabíamos. Pero también los proveedores influyen en el desarrollo de
una empresa. Aparte de las relaciones comerciales más o menos buenas
que el emprendedor pueda desarrollar con sus proveedores y de las ventajas
o inconvenientes que esto le signifique, debe estar atento a cambios
en el propio sector de los proveedores.
En un entorno dinámico como en el que se mueven la mayoría de los negocios,
los proveedores pueden verse obligados a -o simplemente tomar la decisión
de-, por ejemplo, comercializar directamente sus productos sin necesidad
de intermediarios. Si el fabricante de ropa tejana, que Vd. tenía pensado
iba a suministrarle todo el material para su tienda, empieza a abrir
sus propios establecimientos para vender directamente al público, su
empresa tiene un problema.
Bien sea un cambio en un proveedor concreto o una modificación en la
estructura de todo un sector, los proveedores pueden resultar una fuente
de amenazas para el emprendedor. Aunque también una fuente de oportunidades.
¿Y si en lugar de comprar a los proveedores de toda la vida, Vd. decide
ser el primero en su sector en importar esos artículos directamente
y saltarse un paso en la cadena de distribución?
La
competencia
Resulta, además, que como en el ajedrez, su empresa no juega sola. No
basta con conocer a los clientes y tener un ojo puesto en como funcionan
los proveedores. Existe todo un ejército de empresas que han decidido
vender el mismo producto que su empresa y a los mismos clientes. Es
la competencia.
Las empresas de la competencia están continuamente tratando de robarle
clientes. Bien sea directamente, bien sea ofreciendo alternativas diferenciadas.
Pero además, se van a tomar muy mal que su nueva empresa les trate de
quitar clientes. Muchos proyectos han fracasado por menospreciar las
reacciones de la competencia. Si el emprendedor introduce una innovación
en el mercado y funciona, los competidores no van a estar mucho tiempo
sin reaccionar. Y lo más sencillo es que reaccionen copiando su innovación,
con lo que el emprendedor se encuentra de la noche a la mañana haciendo
lo mismo que los demás -aunque fuese el primero de hacerlo- pero normalmente
sin los recursos de una empresa establecida.
Competidores
indirectos
Sin embargo, los problemas del emprendedor no han terminado después
de conocer a sus clientes, confiar en sus proveedores y tener bajo control
a la competencia. Puede suceder que exista una competencia indirecta
que el emprendedor no acierte ni a imaginar. Como la mayoría de las
veces el dinero disponible por los clientes es limitado, estos deben
elegir en que gastarlo. Y así, sin saberlo, el emprendedor entra a competir
por la renta de sus clientes contra todo un conjunto de competidores
que no había previsto.
Nuestro emprendedor dispuesto a servir pizzas a domicilio debe competir
ahora, no sólo con otras empresas de servicio de pizzas a domicilio,
también contra las que sirven comida china, paellas u otras variantes
que se han llegado a proponer. Y no sólo eso, compite con los restaurantes
tradicionales, con las salas de baile, etc. Esta es una amenaza que
hace que en tiempos de recesión económica muchos negocios florecientes
dejen de ser rentables. Los clientes deciden que aquella necesidad por
la que estaban dispuestos a pagar, ahora es un capricho caro para su
economía particular.
Los
productos substitutivos
Una de las amenazas a las que se ve sometida una empresa, de hecho todo
un sector, es la de llegada de productos substitutivos. Un productos
substitutivo es un otro producto que pasa a realizar una función que
tradicionalmente ejercía otro. A veces es el desarrollo de un nuevo
producto en el mismo o en otro sector, a veces es el cambio en el uso
que se hace de uno existente lo que provoca una substitución en las
preferencias de los clientes. Un ejemplo actual es el uso creciente
del correo electrónico para substituir, no ya al correo tradicional,
sino al "recién llegado" fax. Como el envío de correo electrónico evita
la manipulación de papel y cumple las mismas funciones que el fax -a
parte de muchas otras-, los fabricantes de máquinas de fax deber estar
ya pensando en como defenderse de esta posible amenaza.
Sin caer en la obsesión de estar viendo productos substitutivos por
todas partes, el emprendedor debe estar atento a los cambios que se
producen en la sociedad para detectar posibles amenazas. Como siempre,
también existe la oportunidad de que alguno de los productos que ofrecemos,
con alguna modificación en el diseño o en el uso, pueda convertirse
en substitutivo de otro. También conviene explorar esta posibilidad.
En definitiva, cuanto más información se tenga respecto al sector en
el que va a desarrollar sus actividades la nueva empresa tanto mejor.
Lo importante es mantener siempre los ojos bien abiertos en todo aquello
que puede influir en el desarrollo de la empresa.
La
economía
Conocer la marcha de la economía puede resultar muy útil para anticiparse
a posibles oportunidades o amenazas.
Todo el mundo parece saber que la economía se mueve por ciclos. Ciclos
con periodos de crecimiento y periodos de recesión. Lo curioso es que
pocos emprendedores tienen en cuenta los ciclos para elegir el momento
de lanzar su negocio. Esto no quiere decir que haya que crear empresas
necesariamente al inicio de un ciclo de crecimiento y abstenerse de
ello al iniciarse una recesión. Habrá negocios que deban ponerse en
marcha cuando se inicie una recesión o cuando esté bien asentada y no
sea vea el final, y otros que solamente serán viables en un entorno
de euforia económica general. También es importante conocer el desarrollo
económico del sector en el que se trabaja. En muchas ocasiones ocurre
que la nueva empresa va bien y crece. El emprendedor está satisfecho
porque las cosas salen adelante. Lo que tal vez no sepa el emprendedor
es que toda la economía va bien y su aumento de ventas del 10% en ese
segundo año de existencia es menor al aumento de ventas del 25% que
se ha producido en su sector.
Cada emprendedor debe evaluar con detenimiento el mejor momento para
ponerse en marcha. Y, si no puede esperar a que llegue el momento oportuno,
entre otras cosas porque no se sabe cuando cambian los ciclos, al menos
debe saber cuales son las debilidades de su nueva empresa.
Artículo cedido por: Odisea
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