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¿Cuánto cuesta crear una empresa? (I)

Una vez el emprendedor ha dado unas cuantas vueltas a su idea y empieza a creer que la cosa puede llegar a funcionar se encuentra con una de las dudas que más le pueden desorientar hasta el punto de abandonar la idea. La pregunta es: ¿cúanto cuesta crear esta empresa?

En realidad, detrás de la pregunta de cúanto cuesta crear una empresa se esconden varios interrogantes distintos, complejos y para colmo, demasiado importantes para responder a la ligera. En el fondo, el emprendedor se está preguntando:
· ¿Cuánto dinero tengo que "movilizar" en el proyecto?
· Si no tengo suficiente dinero ahorrado, ¿cómo puedo conseguir el resto?
· Y, si esto sale mal, ¿cuánto puedo llegar a perder como máximo?

Demasiadas preguntas sin una respuesta exacta.

La forma más sensata de abordar esta cuestión es, como siempre, simular en el Plan de Empresa la puesta en marcha del proyecto, con varias modalidades si cabe, y tratar de calcular con el máximo acierto el coste económico que puede representar.

Etapas en la creación de la empresa
Imaginemos, por tanto, que el emprendedor decidiera llevar adelante el proyecto sin tener problemas de dinero. ¿Qué pasos daría para poner en marcha la empresa?. Es probable que la idea necesite validarse, aún parcialmente, en forma de algún prototipo. Habrá que "investigar" un poco como está el mercado. Tal vez, hacerse con alguna licencia o registrar una marca. Desde luego, dar forma jurídica al proyecto. ¿Y alquilar un local?, ¿y contratar a alguien?, etc, etc.

En la creación de la empresa podemos distinguir una serie de etapas más o menos definidas, cada una de las cuales implican un determinado coste o inversión, en definitiva el concurso de "dinero". Analicemos, pues, cada una de estas etapas desde el punto de vista de su coste.

Actividades previas
En determinados proyectos, normalmente relacionados con alguna invención o producto "fabricable", suele ser necesario realizar algún prototipo para demostrar la factibilidad de esa idea de producto. Además esto puede resultar útil para atraer inversores externos. En estos casos, este desarrollo previo puede tener un coste ciertamente elevado con el agravante de que todavía no puede imputarse a la empresa y deberá ser, por tanto, el emprendedor quien asuma, de entrada, ese coste. (Más tarde podrán imputarse estos costes a la empresa recien creada, pero eso será así solamente si la empresa se llega realmente a constituir.)

Otra actividad previa habitual consiste en realizar un estudio de mercado con mayor o menor rigor. De nuevo, tanto si es el propio equipo emprendedor quien realiza esta actividad como si se contrata a "profesionales", el coste puede ser ciertamente alto: viajes, encuestas, tiempo y gastos de investigación y desarrollo, etc.

Conviene identificar y valorar lo más detalladamente posible estos costes, pues es posible que de estas actividades previas se llegue a tomar la decisión, incluso, de no poner en marcha el proyecto. Una valoración previa aproximada, dará al emprendedor una idea de la "primera apuesta mínima" que deberá realizar antes de lanzarse a la "apuesta definitiva".

Constitución de la empresa
Una vez se tiene claro cual es el producto o servicio que se va a desarrollar hará falta un "marco" jurídico desde donde desarrollar esa actividad. Bien sea de forma personal bien sea a través de un sociedad habrá que "constituir" la empresa. Estos trámites tienen un coste económico, a veces importante en relación al tamaño del proyecto. Conviene tenerlos en cuenta, pues una cosa es que opinemos que son innecesarios o una traba administrativa inútil y otra cosa es que sean gratuitos. Tanto si estos trámites los realiza el propio equipo emprendedor como si se contrata a un profesional para su gestión pueden representar un gasto importante, tanto en dinero como en tiempo, que debe tenerse en cuenta en la previsión de tesorería de la primera etapa del negocio (y en el calendario de puesta en marcha).

En este caso conviene dedicar tiempo a detallar los pasos y trámites a realizar calculando sus costes asociados. Si bien solamente se deberá crear una vez la empresa conviene que esta etapa no termine afectando al resto de tareas que el emprendedor deberá abordar posteriormente. Lamentablemente lo peor del proceso de puesta en marcha de una empresa es que si se hace bien no tiene, en principio, mayor repercusión en el desarrollo a largo plazo del proyecto; pero si se hace mal...

Establecimiento
En la mayoría de los casos, con la empresa constituida no hay suficiente para empezar a trabajar. Hoy en día resulta difícil, por ejemplo, concebir un negocio sin la presencia de, al menos, un ordenador. Y si se pone un ordenador, no estaría de más constratar el suministro eléctrico y, ya de paso, el de agua por si hay necesidad de ir al baño a lo largo del día. ¿Alguien ha dicho teléfono?

Poner en marcha un negocio, incluso un negocio "virtual" en Internet implica contratar una serie de servicios e incurrir en unos gastos que deberían preverse con el máximo detalle pues una vez "se ha empezado" resulta muy desagradable tener que empezar a desembolsar dinero en cuestiones que no estaban previstas. Tal vez, parte de la sensación que tienen algunos emprendedores de que todo el mundo pretende aprovecharse de que empieza un negocio tenga su origen en esta falta de previsión.

Continuará ...

Artículo cedido por: Odisea Web