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La organización (y II)

Asignar y asumir responsabilidades
Con el organigrama que pensemos que es más o menos adecuado para la empresa, ya podemos empezar a distribuir las responsabilidades de las distintas funciones a los miembros del equipo emprendedor.
Se puede empezar por lo más fácil, asignando responsabilidades "obvias". Si Juan es el que mejor se entiende con los números puede hacerse responsable de Administración. Y, atención, aquí lo más importante, aunque su responsabilidad sea sólo para determinar que no hay nadie preparado en la nueva empresa para esa labor y se deban contratar los servicios de un profesional. Pero, aún así, el responsable (o Director de Administración, si se quiere) sigue siendo Juan.
Luego, habrá que abordar el resto de funciones asignando a cada una de ellas un responsable. Puede suceder que los miembros del equipo no sean complementarios. Por ejemplo, se han asociado dos buenos vendedores, pero no saben como fabricar el producto que quieren vender. Ahora se hace evidente que no tiene ningún sentido sentarse horas y horas, codo con codo, para fabricar el producto. Sencillamente, el equipo no está completo. Este ejemplo, es clásico en técnicos y profesionales que deciden abandonar su puesto de trabajo para crear su propia empresa: dos informáticos, tres abogados, etc., etc.
Hay que darse cuenta, sin embargo, de que por el hecho de que se hayan asignado responsabilidades nada impide que los miembros del equipo "trabajen en otras funciones". Así, si Juan, Pedro y Maria han decidido que Pedro se encargue de la Producción no significa que sea el único que "trabaje". Su misión es coordinar "las horas de producción" del resto del equipo para cumplir con los objetivos de producción. Juan, Pedro y María deberán "negociar" y ponerse de acuerdo en cuantas horas dedican cada uno de ellos a "producción", aparte de hacer frente a sus propias responsabilidades (para las cuales, por cierto, deberán tal vez contar con las horas del resto de miembros). Complicado, claro, pero una nueva empresa no puede pagar todavía el personal que necesita para que se haga el trabajo y, por tanto, corresponde a los miembros fundadores realizar esas labores.
De todo esto se deduce la importancia de trabajar en el proyecto a través del Plan de Empresa antes de embarcarse en crear la empresa y posiblemente detectar estas cuestiones cuando los gastos van cayendo mes tras mes. Por cierto, estudios realizados sobre las empresas de capital-riesgo coinciden en que el factor determinante para decidir la inversión en un determinado proyecto está en el equipo humano y en la forma de organizarse de este, más incluso que en el producto que pretender comercializar. Saber organizarse correctamente detectando las fortalezas y las debilidades del equipo emprendedor, es una forma de demostrar la capacidad de sacar adelante el proyecto.

Trabajar solo
¿Y si se trata de un único emprendedor? Bueno, pues en ese caso, todas las responsabilidades le corresponden. Y es importante ser consciente de esta cuestión para empezar lo antes posible a ampliar el equipo de trabajo. Si no, se corre el peligro de centrarse en trabajar y trabajar muchas horas sin tener tiempo de hacer lo más importante que le corresponde hacer a un emprendedor: pensar en como desarrollar su negocio.
¿Y cómo se desarrolla un negocio? Pues organizando un equipo de personas que sea capaz de hacerse responsable de las distintas funciones a cubrir en esa empresa.

Artículo cedido por: Odisea Web