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¿Cuánto cuesta crear una empresa? (y II) Inversión
inicial Desde un punto de vista contable, algunos de estos conceptos pueden no ser gastos, pero desde el punto de vista del bolsillo del emprendedor representan un capítulo muy importante capaz de agotar la capacidad financiera del equipo emprendedor y limitar el margen de maniobra del proyecto en las primeras etapas de su desarrollo. Otra difcultad añadida en este caso es la de calcular el "tamaño óptimo" de esta inversión inicial. Después de todo, tanto se puede abrir la tienda con el almacen lleno como con solo la mitad del género. Y en este sentido, muchos emprendedores optan por la fórmula de cuanto menos mejor. Cuántas empresas se han constitudo como Sociedad Limitada con un capital de 500.000 pta. por la simple razón que era "lo mínimo que había que poner para empezar". Desde luego, así de entrada y sin mayor argumentación, este razonamiento no dice mucho a favor del afán de planificación del equipo emprendedor. Una cosa es que se quiera ser conservador en la forma como aplicar el capital disponible y otra es que el capital inicial deba ser, por definción, el menor posible. Lanzamiento
También dentro del periodo de "lanzamiento" puede ser deseable garantizar un periodo mínimo de supervivencia hasta que el negocio tome velocidad y se mantenga por si solo. En otras palabras esto significa que alguien deberá ir pagando los gastos hasta que el negocio pueda, más adelante, pagarlos por si solo con el margen obtenido de las ventas realizadas. Este alguien es, desde luego, el emprendedor. Aquí es importante contar con una correcta previsión de tesorería para conocer, no solo con los gastos de crear la empresa sino, además, de mantenerla funcionando el tiempo que se decida, independientemente del comportamiento de las ventas. No en vano una de las pricipales causas de fracaso de las nuevas empresas es el agotamiento financiero antes de conseguir un volumen mínimo de negocio. Simple, pero fatídico. ¿Se imagina el lector la actitud del director del banco cuando el emprendedor trate de explicarle que solo es cuestión de pocos meses que el negocio empiece a funcionar pero que ahora necesita urgentemente un crédito para pagar los gastos corrientes? Otros
costes "ocultos" Es típico, por ejemplo, que el equipo emprendedor renuncie a todo o parte de su sueldo, hasta que la empresa pueda pagar esta partida. Aparte del altruismo demostrado por los emprendedores, estos deberían ser conscientes de la "aportación" oculta que cada mes realizan al negocio y que, en unos pocos, meses puede representar una cantidad importante incluso superior al capital oficialmente aportado, sin por el contrario obtener derecho a posteriores repartos de dividendos. Si bien al principio, en un equipo de emprendedores todo es ilusión y voluntad, si luego los resultados no acaban de salir como se esperaba se pueden originar tensiones innecesarias que en nada ayudarán al desarrollo del proyecto. Y es cuando estos costes ocultos salen a flote (por ejemplo, si uno de los emprendedores debe pagar una hipoteca cada mes y otro vive felizmente en casa de sus padres) es fácil desviar la atención del verdadero objetivo del negocio. Otros costes ocultos en el lanzamiento de una empresa pueden ser el simple coste de oportunidad de haber continuado en el trabajo anterior o de haber dedicado el capital a otras inversiones más rentables (o más seguras), sin contar con las horas "extras" que probablemente deba afrontar el emprendedor. Estos costes no suelen ser objeto de valoración en el proceso de creación de una empresa. Si bien el cálculo exacto de su valor no parece aportar utilidad alguna, al menos, el conocimiento de su existencia puede ayudar al emprendedor a tomar mejores decisiones en la planificación de su negocio. Conseguir
el dinero La primera consiste en reducir los costes de creación. En este sentido, puede plantearse una forma social distinta, unos stocks menores o lanzarse a crear la empresa sin agotar recursos en estudios previos. A priori, ninguna de estas "técnicas" es errónea de por sí. Lo importante es no llegar a desvirtuar el proyecto introduciendo determinados cambios de tal manera que se esté creando una empresa distinta a la diseñada en el plan de empresa. La segunda
estrategia es, lógicamente, aumentar el capital disponible. Entre las
"técnicas" más usuales están el convencer a la familia para que aporte
dinero, buscar otros socios capitalistas, visitar (en vano) la oficina
del banco de toda la vida o esperar conseguir una de esas fantásticas
subvenciones públicas de las que todo el mundo habla, en especial, los
políticos. De nuevo, estas alternativas son totalmente lícitas y, en
el fondo, empiezan a enseñar al emprendedor que una cosa es planificar
sobre papel y otra moverse en la realidad cotidiana de crear y gestionar
un negocio. Artículo cedido por: Odisea Web
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